lunes, 11 de abril de 2016

A DIOS LE PIDO

Cuando admiro tu rostro tan sereno,
a pesar de tanto daño infligido
cual si fueras ladrón o forajido,
Siendo tú Jesús  el Nazareno.

Siento vergüenza, de aquello que creaste
que a pesar del espero que pusiste,
no lograste un espejo en que mirarte
de aquello que fue, y nunca quisiste.
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A MURCIA

Desde la Torre a las Claras
en la Edad Media sería,
quiso el Gran Rey  a las bravas
construir la Trapería.

Si te adentras por sus calles
si conoces sus esquinas,
te subyuga por las  plazas
que componen la Medina.

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Me presento en mi ciudad, ante vosotros, con el alma desnuda”. Luis Carlos de Torres Segovia volvió justo antes de cumplir medio siglo de “exilio” a su tierra. Lo hizo como poeta, la vocación que este médico descubrió hace ahora 15 años, desde los que nada ha vuelto a ser como antes: “Pensaba, hablaba y soñaba en poesía”. Ímpetu que lo lanzó a editar tres libros: Ansias de vivir, Recital poético taurino y Solidaridad. Obras con las que llegó, aquel niño que correteaba por Almendros Aguilar, 50, medio siglo después, a su casa.

Era una inmensa ilusión, para él, este reencuentro con su ciudad, sus gentes, sus amigos y su familia, sus recuerdos y sus amores, y fue en La Económica. En su salón de actos, que tanto se llena para los conciertos y tan poco para las conferencias, como apuntó su director, Antonio Martín Mesa, pocos huecos quedaron libres para este recital poético. Allí estaba medio Jaén, el Jaén de este médico que “recita más que receta”, como bromeó. Para presentarlo, uno de sus grandes amigos de toda la vida, vicepresidente también de La Económica, José Gárate. “Lo he visto tres veces en los últimos 40 años y su espíritu está intacto, sus ganas de vivir y sus palabras llenas de bondad”, dijo, antes de hacer reír con ganas al poeta con las anécdotas de juventud de “El Cuervo” y “El C
aimán”.